martes, 6 de diciembre de 2016

Pomada para aliviar dolores- efecto calor

El dolor muscular y articular, ya sea agudo o crónico, genera molestias en la persona que las sufre e incluso puede modificar el estado de ánimo y el día a día. El origen y la zona corporal donde podemos encontrar las dolencias es muy variado: dolores de cabeza, cefaleas, zona lumbar, cervicales, rodillas,... e incluso todo aquellos procesos asociados a la práctica deportiva como los calambres o "agujetas".

Hoy nos centramos en aquellas situaciones vinculadas al dolor muscular y/o articular en las que el aporte de calor es beneficioso como por ejemplo para calentar los músculos antes de la práctica deportiva y para una recuperación posterior más rápida, en los dolores crónicos ya que el efecto calor genera un mayor flujo de sangre, oxígeno y nutrientes a la zona a tratar reduciendo la presión sobre las articulaciones y aliviando el dolor.



En este caso la base para aplicar los aceites esenciales escogidos va a ser una pomada o ungüento para que la propia presentación nos invite a realizar un masaje para facilitar su penetración. En el caso de que no lo podáis realizar o prefiráis otra base, podéis escoger simplemente un aceite vegetal como soporte para la aplicación local. ¿Qué hemos empleado?

-Aceite vegetal de árnica, Arnica montana. Eficaz para tratar los dolores musculares y tendinitis. El aceite vegetal de elección par masajes asociados a algias variadas. No se emplea nunca en vía interna, sólo en uso externo. 

-Macerado de harpagofito y cayena. En el caso de no tener preparado el macerado, incorporar toda la fase vegetal con el aceite de árnica.
-Cera de abeja para aportale la consistencia u otra cera que permita solidificar la fase oleosa. 
-Aceite esencial Gaulteria, Gaultheria fragantissima. Se destila la hoja de esta pequeña planta que posee una gran fuerza vital y que crece en Nepal. Sus hojas contienen una gran cantidad de salicilato de metilo, precursor de la aspirina. Entre sus propiedades destaca: antiinflamatorio, analgésico, anticoagulante, activa la microcirculación y es hipotensivo.
-Aceite esencial Jengibre, Zengiber officinale. Destilado del rizoma, es una especie muy eficaz para combatir todo tipo de náuseas, así como conocido por su poder antiinflamatorio.
-Aceite esencial Katafray, Cedrelopsis grevei. Se destila la corteza de este árbol endémico de Madagascar conocido por ser un excelente antiinflamatorio de amplio espectro del sistema locomotor. Podremos incorporarlo en cualquier preparado para tratar tendinitis, desgarros, reuma, artrosis, epicondilitis, ciática, lumbago...
-Aceites esencial Canela Ceilán corteza, Cinnamomum zeilanicum. Uno de los componentes del popular "bálsamo del tigre" en el que destaca en su composición el cinamaldehído. Es hiperemiante y rubefaciente, además de antálgico y anestesiante. Un gran tónico general y anti-infeccioso de amplio espectro. Dermocáustico, no lo emplearemos nunca puro sobre la piel. 

Las proporciones en que hemos trabajado este ungüento son para usos puntuales asociados a procesos de dolor, no para un uso prolongado en el tiempo, en el que tendríamos que revisar el proceso personal, dosificación y otras cuestiones. Para elaborar 125 gr.: 

-Aceite vegetal de árnica: 50 gr.
-Macerado harpagofito y cayena: 42 gr.
-Cera abeja: 15 gr.
-Aceite esencial Gaulteria: 6 ml.
-Aceite esencial Jengibre: 3´5 ml.
-Aceite esencial Katafray: 5 ml.
-Aceite esencial Canela de Ceilán corteza: 3´5 ml. 
-Vitamina E: 0´80 gr.

*Este preparado no es apto para mujeres embarazadas, lactantes y/o niños.
**La presencia de gaulteria no permite su uso en personas que tomen anticoagulantes o alérgicos a la aspirina.
***Para tratamientos prolongados, consultar

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