sábado, 25 de febrero de 2017

Mascarilla Rhassoul y naranjo amargo hoja

Las mascarillas deben formar parte del cuidado específico semanal de nuestro rostro. Son sencillas de preparar, no requieren muchos ingredientes y podemos personalizarlas totalmente a nuestras necesidades del momento. Para prepararlas solo son necesarios 3-5 minutos, y para aplicarla unos 10 minutos más. 

En este caso hemos escogido como base la arcilla Rhassoul. Conocida por su empleo especialmente por las mujeres marroquíes tanto para el cuidado de la piel y cabello, como para la higiene. Es una arcilla mineral que destaca por su contenido en sílice, hierro, magnesio, potasio, sodio y oligoelementos. Como todas la arcillas, va a ser un gran aliado para la eliminación de impurezas y la limpieza de la piel. Podemos emplear esta arcilla en cualquier tipo de piel, pero especialmente en la piel con tendencia grasa porque absorbe la grasa sin irritar las glándulas sebáceas y también en la piel sensible. 



Para elaborar la mascarilla, ponemos un par de cucharadas de arcilla Rhassoul. A esta base le vamos incorporando lentamente
hidrolato de flor de Azahar hasta que veamos que la arcilla adquiere la textura de una pasta que se puede manejar fácilmente pero que no está líquida. A esta mezcla, le incorporamos media cucharadita de aceite vegetal con una gota de aceite esencial de naranjo amargo hoja, Citrus aurantium. Nosotros hemos empleado aceite de argán, pero puedes seleccionar aquel que consideres.

El aroma del hidrolato y del aceite esencial forman un conjunto suave, delicado, que aporta calma, bienestar...  Mezclamos bien el aceite vegetal con la base previa y aplicamos en la zona del rostro, dejando espacio suficiente alrededor de los ojos para que no se generen molestias. 

Y ahora nos dedicamos unos 10 minutos a nuestro descanso y cuidado. Pon una música tranquila, una meditación, túmbate y disfruta de tu cuidado, de las propiedades que va a aportar a tu piel esta arcilla, y del aroma que te llega. Haz de tu cuidado semanal, un cuidado consciente y merecido.

El tiempo es aproximado, déjala sobre tu rostro hasta que veas que empieza a endurecer, pero que no esté totalmente dura para que no cueste retirarla. Después con un poco de agua tibia, se retira. Notarás incluso como una ligera y suave exfoliación al eliminar la arcilla. 


Aplica ahora un sérum facial o un aceite vegetal apto para tu piel y permite que los principios naturales sigan cuidándote. 

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